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viajante de comercio

De: Estanislao Iacona

VIAJANTES DE COMERCIO
 
X. VIAJANTES DE COMERCIO. LEY 14.546
 
Están comprendidos en la norma aquellos cuya actividad habitual es actuar en representación 
 
de uno o más comerciantes y/o industriales, concertando negocios relativos al comercio o 
 
industria de quienes representan, mediante una remuneración. Incluye tanto al viajante como 
 
a otros trabajadores que realizan tareas similares, como los productores de publicidad, de 
 
seguros, de ahorro y préstamo, de propaganda médica, de venta de computación y planes de 
 
ahorro para fines determinados. Respecto de los promotores, la jurisprudencia entiende que 
 
si bien un viajante es en cierto sentido un “promotor”, es decir, una persona encargada de 
 
exhibir algún producto para mostrar su calidad e inducir a su adquisición para comercializarlo, 
 
no todo promotor llega a ser un viajante de comercio en los términos y alcance del estatuto 
 
consecuente, pues éste, superando esa actuación , ha de ofrecer el producto de un lugar a 
 
otro del mercado, y tiene como objeto principal procurar, fuera de la sede principal, concertar 
 
operaciones mercantiles por cuenta de su principal (sala 2a., 28/6/2002, “Narváez, María del 
 
Carmen v. IHSA SA.”) Y también dispone que la categoría de “vendedor” no puede asimilarse 
 
automáticamente a la de “viajante de comercio”. Los promotores de tarjetas de crédito cuya 
 
tarea consistía en atraer clientes para venderles tales servicios no pueden quedar 
 
enmarcados dentro del estatuto del viajante de comercio. Esto es así porque no tenían zonas 
 
asignadas, ni listas de clientes, no concertaban negocios y una vez que vendían el producto no 
 
visitaban periódicamente a quienes se suscribían, su actividad primordial consistía en 
 
intermediar entre la oferta y la demanda realizando sólo los actos preparatorios para la 
 
adhesión a las tarjetas que promovían (sala 5a., 9-6-2003, “Sanzio, Gabriel y otro v.American 
 
Express Argentina SA. y otro”). Con relación a los trabajadores que intermedian servicios, si 
 
bien el estatuto se refiere a “venta de mercaderías”, el art. 2o, CCT 308/1975, determinó que 
 
tienen el carácter de viajante de comercio; y un sector de la jurisprudencia sostiene que una 
 
interpretación razonable y discreta de lo establecido en el art. 1o, ley 14.546, conduce a 
 
sostener que se encuentran comprendidos en él aquellos trabajadores que comercializan lo 
 
que genéricamente podrían denominarse como “servicios”. Desde el punto de vista de la 
 
citada ley, no existe obstáculo para encuadrar dentro de la categoría de viajantes de comercio 
 
a quien vende servicios, en el caso, planes de medicina prepaga (sala 10o, 24-6-2002, “Simian, 
 
Patricia Laura v. Docthos SA.”; 13/11/2003, “Sonderegger, Fabian A. v. American Express 
 
Argentina SA. y otro”). El estatuto dispone que para que exista relación de dependencia con 
 
su o sus empleadores, el viajante debe acreditar que realizó sus tareas conforme a algunos o 
 
varios de los siguientes requisitos: a) que realizó las ventas a nombre o por cuenta de quien 
 
representaba; b) que vendía de acuerdo con los precios y bajo las condiciones establecidas 
 
por su representado; c) que percibía como retribución sueldo, viático, comisión o cualquier 
 
otro tipo de remuneración, d) que la actividad de viajante la desempeñaba en forma habitual y 
 
personal, e) que la prestación de servicios la realizaba dentro de una zona o radio determinado 
 
o determinable; f) que el riesgo de las operaciones estaba a cargo del empleador. Salvo 
 
disposición en contrario, pactada expresamente entre el viajante y su empleador, no se le 
 
exige exclusividad con un solo empleador, siempre y cuando las mercaderías no sean de 
 
idéntica calidad y características. No obstante, jurisprudencialmente se ha entendido que 
 
aunque se compruebe el cumplimiento de estos requisitos no es suficiente si no se demuestra 
 
la existencia de las notas tipificantes de la relación de trabajo. En caso de despido -con o sin 
 
causa-, al viajante que tiene una antigüedad superior a un año le corresponde la percepción de 
 
una indemnización por clientela, cuyo monto es el 25% de la indemnización por antigüedad. 
 
Obviamente, ésta no excluye a las que tenga derecho por las leyes generales del trabajo.La 
 
indemnización por clientela regulada por el art. 14, ley 14.546, está conformada por un monto 
 
equivalente al 25% de lo que le hubiera correspondido al viajante en caso de despido 
 
intempestivo e injustificado; vale decir que dicho porcentaje está referido a las 
 
indemnizaciones por antigüedad y –si se diere el caso- sustitutiva de preaviso y los haberes 
 
de integración (Sup. Corte Bs.As. 18/11/1997, “Reyes, Angel v. Stagnaro, Juan”, DT 1998-B-
 
1865).

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